Publicado: 24 de Febrero de 2020

Dentro de las recomendaciones habituales que le damos a nuestros pacientes para optimizar la higiene bucal de sus hijos está el sellado de los dientes de los más pequeños, un tratamiento de sellado de fisuras o fosas dentales en los más pequeños como método preventivo de caries.

El sellado de dientes se trata de un procedimiento para evitar la aparición de caries en el que el odontólogo emplea materiales selladores (delgadas capas de resina plástica) que realizan una función de barrera protectora muy eficaz contra la formación de caries. Normalmente, se colocan sobre la superficie de los molares con la que se mastica, sellando las fisuras, fosas y pequeñas cavidades sanas mediante una resina de plástico.

Es una técnica totalmente indolora para el paciente y que se puede realizar en una sola visita al odontólogo, quien será el encargado de determinar si es necesaria en el caso de nuestros hijos. Como norma general, nunca se hace en dientes que están saliendo, sino que se espera a que erupcionen por completo para poder practicar el sellado de sus fisuras y fosas.

Prevenir la aparición de caries es fundamental porque éstas, aunque empiezan dañando el esmalte y la dentina de los dientes por la acción de determinadas bacterias que convierten el azúcar en ácido, pudiendo llegar a alcanzar el nervio del diente, lo cual provoca dolor y pudiendo generar la pérdida del diente e, incluso afectar a otros órganos, como el corazón o el hígado.

Por todo ello, los dentistas aconsejan se realice un sellado de los dientes a los niños. Se calcula que los selladores tienen una duración media de unos cinco años, pero en caso de caerse, es posible volver a colocarlos.